Poesia

Mañanas de niños
con lloros hambrientos
al descubrimiento
de los sentimientos.

Tímidas miradas
jugando sin maldad
en aquellos tiempos
que gozar era
una realidad.

Mañanas de niños
desperezando sus sueños
sobre las calles
sin barreras
donde los límites
estaban en la inocencia.

Cuando solo el tiempo
era lo que restaba
a todo aquello
que para nosotros
era el único mundo
por el que vivir.

En todas esas mañanas de niños
donde llorábamos y reíamos
al mismo tiempo
que la felicidad
se habría paso
por nuestra conciencia.

ANTONIO DE HARO PÉREZ