Poesia

Abandonado con una manta bajo del brazo, recorriendo los burdeles donde el calor es el sabor del dinero, acostándose en las camas de la necesidad, expuesto a la mentira, retirando los velos que le hacían ser siervo del deseo, invistiendo a sus sentimientos en cada derrota en la que perdía la fe del querer, siendo pagano e ingrato del nada y del todo, se convirtió en la bolsa de estercolero que la normalidad dejó en el contenedor de la calle sin nombre que lo vio nacer.

Abandonado a la intemperie de su cobardía, quiso volver a comprar el amor sin saber de él, y ya nunca volvió a ser aquel que un día soñó.

Fue aquel que solo sueñan con él.
Fue la imagen del conquistador conquistado.

Antonio de Haro Pérez.