Poesia

Pedacitos de calles
adornados con noches de juegos
despertares del alma
en sueños aventureros
que la infancia transportaba.

tiempos sin dueños
que embadurnaban el silencio
de las risas y la alegría
sin minutos que pasaran
antes de poder apreciar
un solo segundo.

Amores eternos
que cogías de la mano
y te llenaban el pecho
en esa madurez ignorante
que enloquece al recuerdo.

Infancia sublime
que marcas la vida
con la nostalgia
de lo perdido
y no aprendido.

Antonio de Haro Pérez