Poesia

Vicios castrados por la sociedad
puertas cerradas
con habitaciones sin respiraderos
por los que uno sobrevivir.

Soberanía enterrada entre mausoleos
esclavizados por la riqueza.

Confianzas que se disuelven en las mentiras
apropiadas por títulos sin sangre.

Mercaderes del ocio
que divagan tranquilamente por la vida
como serpientes que cambian sus pieles
envenenando al humilde que vive sin razón
con el honor de su propio corazón.

ANTONIO DE HARO PÉREZ.