Poesia

Tardes silenciadas por un viejo acordeón
noches pasivas esperando el último baile de la decepción
inviernos en los ojos llorosos del desamor
flores sin versos colgadas del balcón del perdón
amaneceres eternos fundidos por la niebla del rencor
silbidos desesperados atados al palo del porvenir
lujurias sin testigos escondiéndose entre los caídos
pasarelas que no van a ninguna parte
momentos solos que se cobijan en el reloj de las profundidades del amor
espacios reducidos entre los labios de los enamorados
cuervos enfurecidos volando por las palabras del sexo
cosas sin sentido que cobran sentido
cuando los sentimientos se abren paso entre tú y yo.

ANTONIO DE HARO PÉREZ