Poesia

En aquella mañana gris y medio pálida por el amanecer. Raúl divisó a las estrellas cuando se estrechaban detrás de algunos rayos de sol que despejaban el alba.
No era un día cualquiera, era el día de Navidad, y antes de poner un pie en el suelo de su habitación la magia recorrió todo su cuerpo. Se vistió desnudándose al mismo tiempo de todo aquello que le afectaba, y salió a la calle con su entrañable trineo surcando sobre el fino hielo que se espolvoreaba sobre su sonrojada cara. Pensaba que hoy era tan feliz que quería compartir su felicidad con otros.
Raúl llegó al antiguo albergue y contempló a un viejo tembloroso que se sentó en una piedra que descansaba sobre la fachada. Aquel hombre levantó la vista cuando Raúl paró con su trineo enfrente de él. Hubo un silencio acalorado que hasta derretía el frío que por sus caras brillaba.
Raúl bajó de su trineo y se sentó sobre sus piernas. Aquel hombre cristalizó su mirada y acarició su pelo. No hubo palabras, no hubo nada, pero ellos sabían que lo tenían todo.

Moraleja: Dar cariño puede ser el regalo más bonito que regaléis en estás Navidades. VIVA LA VIDA.

ANTONIO DE HARO PÉREZ.